Economistas brasileños esperan mayor inflación con Lula

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  • Las promesas de campaña realizadas por el presidente electo, Luiz Inacio “Lula” Da Silva, son el principal motivo de alarma entre los economistas.
  • Los expertos advierten que el incremento del gasto social en ayudas a las familias más pobres tendrá consecuencias negativas.
  • La nueva administración cambiaría normativas constitucionales que limitan el gasto en ayudas a las personas de clase baja.

Durante una reunión entre representantes del Banco Central y economistas brasileños, el nerviosismo habría sido el principal asunto con el que se rodeaban los argumentos. Los especialistas temen que la nueva administración izquierdista haga un manejo más descuidado de los recursos del país. De producirse ese escenario, la inflación se convertiría en el mayor problema para la mayor economía de la región.

La victoria del Partido de los Trabajadores PT se ha convertido en un motivo de controversia a pesar de ser internacionalmente avalada. Las esperanzas en el mundo se sostienen en el hecho de que Lula se convierta en una fuerza de liderazgo en la lucha por la preservación ambiental. Debe tenerse en cuenta que el presidente saliente, el derechista Jair Bolsonaro, representó muchos aspectos negativos en ese sentido, lo que justifica el entusiasmo de otros gobiernos del mundo ante la victoria del izquierdista.

Pero el ambiente es un tema y las condiciones económicas propias de Brasil son otras, al menos en la manera de ser percibidas por los expertos. En ese sentido, los especialistas manifiestan su preocupación de que las cosas puedan terminar mal debido a la orientación social que pudiera tener la administración entrante. Como es conocido, los gobiernos de esta tendencia tienden a enfocarse en las ayudas a las familias más pobres, lo que supone una alteración al equilibrio macroeconómico tal como dicta el orden ortodoxo.

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Online News ¿Es justificado el estado de alarma de los economistas brasileños?

Según publicó recientemente Bloomberg, el estado de ánimo general de los economistas brasileños es de pesimismo a juzgar por recientes reuniones con el Banco Central. Es de tener en cuenta que la entidad financiera del país realiza reuniones trimestrales con los distintos participantes del mercado brasileño. Asimismo, las autoridades de ese ente se abstienen de hacer comentario y se limitan a conocer los puntos de vista de los sectores que componen el nervio vital del país.

Cobra importancia el hecho de que estas reuniones son cerradas al público, por lo que la publicación de Bloomberg cita fuentes anónimas. Detallan que dos miembros de la junta directiva (Fernanda Guardado y Diogo Guillén) atendieron a los participantes durante el encuentro. Las fuentes explican que los analistas se sentían más cómodos con el gobierno de Bolsonaro y ahora la incertidumbre se apoderó de los principales tópicos ante la cercana subida al poder del la nueva administración.

Durante las últimas jornadas en los mercados locales los temores jugaron su parte dejando saldos negativos. La razón es que el equipo de gobierno de Lula presiona activamente para eliminar el techo constitucional a los gastos sociales. Eso significa que la puesta de dinero en familias de bajos recursos se realizaría de una manera probablemente no controlada. Hasta ahora, la entrega de ayuda social se limita al equivalente a la tasa de inflación del año anterior.

Se trata de un límite que el equipo izquierdista considera poco realista teniendo en cuenta las actuales condiciones. Precisamente, ese es el gran temor de los economistas brasileños. En consecuencia, con una masa monetaria incontrolada en el mercado, el gasto minorista y discrecional se dispararía, lo que tendría una consecuencia directa en el aumento de la inflación.

Online News El Banco Central se reúne trimestralmente con economistas brasileños
El Banco Central de Brasil sostiene reuniones trimestrales con diversos sectores internos de la economía de ese país para tomar el pulso y conocer el estado de ánimo de los distintos participantes. En el más reciente de esos encuentros, los expertos del sector habrían manifestado inmensas preocupaciones ante el nuevo gobierno. Imagen: Primicias24

Online News Así reaccionaron los mercados locales

Como ya se dijo, el ambiente negativo que rodea el ascenso de Lula tuvo un efecto negativo en los mercados. La moneda local, el real, borró todas las ganancias que había registrado desde la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el 30 de octubre. El jueves 10 de noviembre, el BRL cayó 3,4% en comparación con el dólar de Estados Unidos y al día siguiente cayó otro -0,05%, según Tradingview.com.

En lo que respecta al índice bursátil de referencia, Ibovespa, el mismo perdió un 3,3% el jueves hasta los 109.775.00 puntos. Al cierre de la semana tuvo una importante recuperación hasta los 111.820.00 puntos de acuerdo a datos de Yahoo Finance.  Al día siguiente de la segunda vuelta se cotizaba en 116.037.00 puntos. Por otro lado, las tasas Swap de largo plazo retrocedieron un punto porcentual.

Los analistas de Bloomberg juzgan ese retroceso como uno de los peores de todo el mundo y el mismo “desafió el repunte global”. Algunas de estas cifras han visto alivio al cierre de la jornada. Sin embargo, el hecho de que Lula esté negociando con el Congreso una extensión de gastos para cumplir promesas de campaña genera amplias preocupaciones. Entre los principales centros del gasto de Lula estarían los pagos a las familias más pobres y un incremento del salario mínimo.

De esta manera, los economistas brasileños estarían aterrados ante un paquete que aumentaría el gasto público considerablemente. Según estimados, para el próximo año el gasto quedaría entre 160,000 y 200,000 millones de reales ($37,200 millones de dólares)

Online News El real perdió el terreno conquistado hasta el 30 de octubre debido a la incertidumbre fiscal
La moneda brasileña, el real, retrocedió en las últimas jornadas casi todo el terreno ganado luego de la segunda vuelta de las presidenciales. Del mismo modo, otros sectores como el índice Ibovespa presentó jornadas de alta volatilidad y las tasas de Swap de largo plazo subieron en 100 puntos básicos. Imagen: Tradingview.com

Online News A la espera de las estimaciones de los analistas

Al mismo tiempo que los expertos del área económica esperan lo peor, todavía no se conocen los detalles del paquete social de Lula. Una vez se conozca a plenitud, los analistas podrán construir sus estimaciones. Otra de las consecuencias de esta visión negativa en las expectativas fiscales es que las tasas de interés se mantendrían altas por un tiempo indeterminado.

“Los expertos de economía de la nación sudamericana están aterrados ante la posibilidad de un exagerado paquete de gasto social del nuevo gobierno izquierdista de Lula Da Silva”

De acuerdo a lo que informaron las fuentes a Bloomberg, los expertos habrían tenido términos duros frente a los planes de la nueva administración. En el sitio, uno de los participantes expresó que el Banco Central de Brasil era “el único adulto que quedaba en la sala”. Paralelamente, otro de los participantes dijo que la situación se debe manejar con sumo cuidado. Esto último tiene que ver con el hecho de que las principales economías del mundo están al borde de la recesión. Debido a ello, las autoridades financieras brasileñas estarían obligadas a trabajar sin margen de error.

Las políticas monetarias en la nación sudamericana han sido considerablemente duras a la hora de luchar contra la inflación. En septiembre, el Banco Centra detuvo una racha de 18 meses de endurecimiento de las políticas monetarias dejando las tasas e interés en 13,75%. Pero en octubre los precios a los consumidores subieron más de lo esperado, mientras la inflación anual bajó hasta el 6,47%. La racha de deflación de tres meses recientemente fue interrumpida incluso antes de que Lula y su paquete social asuman el poder.

Aunque la perspectiva oscurezca con la actual administración, los economistas brasileños temen que eso sea un indicio de que en la nueva era gubernamental no representará mejorías si insisten en una política de ayuda social “exesiva”.

Online News Una recuperación apoyada en el endeudamiento

Las cifras durante el gobierno de Bolsonaro se pueden considerar como positivas desde múltiples puntos de vista. No obstante, el nivel de endeudamiento del país es descomunal. Tal como publicó recientemente EL PAÍS FINANCIERO, el endeudamiento ronda el 77,6% del producto interno bruto de Brasil, lo que no se puede considerar bueno desde ningún ángulo, sobre todo a mediano y largo plazo.

La situación es una “bomba fiscal” con consecuencias en el resto de Sudamérica alertan expertos citados por este medio. En otras palabras, se podría decir que el gobierno saliente dejó un campo minado y la nueva administración se aproxima al mismo a paso firme. Los programas sociales, pese a que aliviarían las condiciones para millones de personas, no tardarían en traer problemas mayores para todos los sectores, principalmente sobre aquellos que impulsan el crecimiento.

Si bien es cierto que Brasil se encuentra al borde de políticas populistas, también lo es en el hecho de que es regido por profesionales en lo que respecta a su nervio financiero. Durante el anterior gobierno de Lula hubo un manejo responsable, expresa Affonso Celso, ex gobernador del Banco Central de ese país. Pese a ello, agrega que las condiciones no se pueden comparar y por ello tiene mayor confianza en cómo lo hizo el saliente gobierno. En lo que respecta a las maniobras del PT dice que tiene algunas reservas y ese parece ser el sentimiento general de los economistas brasileños.

Desde la llegada de la democracia, Brasil es uno de los países más serios en el abordaje de sus políticas monetarias. Los cambios de ideologías gubernamentales han sido de un opuesto al otro, pero su consistencia fiscal ha sido respetable. La esperanza de los actores internos es que esa situación prevalezca y que las enemistades entre ambos campos de una sociedad polarizada no trasciendan de la palabra.

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Online News Nuevas políticas económicas y climáticas

Pero las diferencias que existen entre el modelo derechista de Bolsonaro y el izquierdista de Lula son demasiado abismales. En ese sentido, es casi imposible que las mismas no se reflejen en el sector de la economía y del clima, ambos estrechamente vinculados. De tal manera, una actitud agresiva en la defensa del ambiente puede resultar hiriente para la economía y la producción y viceversa.

Hasta ahora, el presidente electo de 77 años ha sido ambiguo ante la magnitud de las embestidas de su agenda izquierdista. Esa actitud de soltar poco crea un clima de expectativas y especulaciones entre los analistas. Detener la deforestación del Amazonas sería una de los logros más aplaudidos internacionalmente. No obstante, a lo interno, eso le podría costar mucho a la nueva administración. Los pocos avances del gobierno saliente en esa área consolidaron buena parte de la economía del país sobre la base del daño ambiental.

En lo que respecta las políticas sociales, se puede decir que el liderazgo de Lula se basa completamente en ellas. Esto indica que es poco probable que las abandone o las pase a un segundo plano. Durante su primer gobierno, de dos mandatos, eliminó el 40% de la pobreza y creó una escolaridad sin precedentes. Pese a ello, Brasil sigue siendo una de las naciones más desiguales del mundo en contraste con su poder económico.

Este nuevo gobierno se enfrenta a un dilema sin precedentes y tendrá que buscar herramientas que permitan un equilibrio entre lo social y lo macroeconómico. Desde luego, eso último es fácil decirlo, pero en la práctica ambos polos son realmente opuestos y eso es lo que trae de cabeza a los economistas brasileños.

Online News Lula estaría presionando para eliminar límites al gasto social
Lula Da Silva, el popular presidente electo de Brasil, estaría presionando para eliminar los topes al gasto social. Con eso busca cumplir las promesas de campaña y dedicar grandes sumas para las familias más pobres del país. Asimismo, estaría trabajando en el aumento del salario mínimo. Imagen: Rfi.fr

Online News Una coalición regional

Otro de los aspectos que no se deben subestimar sobre este nuevo gobierno de Lula, es la coalición regional. Los tiempos de dominio derechista en América Latina parecen llegar a su final y la izquierda gobierna en casi todos los países del continente. Los planes de preservación ambiental son una agenda internacional que es compartida por muchos gobiernos de todo el mundo.

En el caso particular de Sudamérica, los vecinos que comparten la Amazonía con Brasil también están dirigidos por gobiernos de izquierda. Particularmente Venezuela y Colombia ya han manifestado evidente alegría ante el ascenso del Partido de los Trabajadores. Los representantes de estas naciones se encontraron recientemente en Francia para discutir un acuerdo de política interna en Venezuela. Más allá de ello, se esperan conversaciones de mayor entendimiento en los planes ideológicos que emprenderán en conjunto para los próximos años.

Aunque la izquierda en Latinoamérica y el Caribe tiene varios matices y va desde el comunismo de Cuba hasta el “progresismo light” de Chile, entre ellos mantienen un mayor nivel de entendimiento. Además, los socios globales como China y Rusia son comunes a todo ellos.

De allí se podría decir que las políticas internas de Brasil son un doble compromiso del PT. Por un lado, cumplirían con las capas bajas y, por el otro, con la agenda internacional con sus colegas ideológicos. Ciertamente, los economistas brasileños esperan un Lula más parecido a Boric que a Maduro, pero siempre dentro de la misma esfera política e ideológica.

Online News Reducción de tasas a partir de junio

Si las cosas marchan de manera normal, la economía estaría entrando en una fase de estabilización en cuanto a inflación. Según la directora de asuntos internacionales del Banco Central de Brasil, Fernanda Guardado, para junio del año que viene comenzarían a bajar los tipos. Esto, explicó, sería compatible con la adecuación de la inflación con su objetivo para el año 2024.

Por otro lado, hizo mención a la incertidumbre que se vive actualmente en la economía brasileña y dijo que eso podría cambiar muchos elementos. El pesimismo está afectando las proyecciones a largo plazo y los responsables de política monetaria todavía no están pensando en bajar las tasas. “Quiero reforzar que no es nuestro enfoque ahora [discutir el] momento de los recortes de tasas. Estamos observando si este proceso de desinflación se desarrolla de la manera que proyectamos, hay riesgos en ese camino“, expresó durante un foro organizado por UBS Brasil.

Según el Banco Central, la inflación en 12 meses bajará a la meta del 3% para el segundo trimestre de 2024 y más o menos en ese nivel cerraría el año. Los analistas se muestran confiados en que la desinflación, como proceso retardado de las agresivas subidas de tipos, no tardará en notarse. En otras palabras, el plan de las autoridades monetarias brasileñas es similar al de la Fed, pero a una escala menor y con una marcada velocidad en sus efectos.

Pero los econosmistas brasileños temen que ese plan puesto en marcha para calmar los precios puedan ser interrumpidos por la política social del equipo de Lula. Lo cierto de todo este entramado, es que la posición de la nueva administración se convierte en un dilema del que no pueden escapar sin tomar una decisión difícil y probablemente dolorosa.

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